Este 20 de junio de 2025, el Congreso de Colombia aprobó una reforma laboral que por fin pone al trabajador en el centro de la ley. No se trata de un triunfo de políticos ni de grandes empresarios, sino de un grito colectivo que exigió dignidad, justicia y reconocimiento.
¿Qué ganan los y las trabajadoras?
- Pago justo por sacrificio: el recargo dominical y festivo, que hoy vale un 75 %, subirá al 80 % desde el 1 de julio de 2025, al 90 % en julio de 2026 y finalmente llegará al 100 % en julio de 2027.
- Noches valoradas: la jornada nocturna, que antes empezaba a las 9:00 p.m., ahora se contabilizará desde las 7:00 p.m., con un recargo del 35 %.
- Contratos laborales reales: el contrato de aprendizaje del SENA se convierte en vínculo laboral, con salario y prestaciones (75 % del mínimo en etapa formativa y 100 % en práctica).
- Estabilidad garantizada: los contratos a término fijo tendrán un límite de cuatro años; después, deben ser indefinidos, frenando la precariedad laboral.
- Inclusión de las plataformas: los repartidores y trabajadores digitales tendrán conexión formal: seguro, salario, protección social.
Esta victoria llegó porque trabajadores, sindicatos y distintos sectores populares sostuvieron movilizaciones, presionaron y se organizaron. Ese acto de soberanía popular fue el motor que obligó al Congreso a entender que el pueblo colombiano manda sobre sus intereses.
El ministro Antonio Sanguino lo expresó bien:
“Por la vía del debate álgido pero leal… entregamos a las generaciones presentes y futuras una reforma laboral democrática, progresista en clave de derecho y trabajo”
La reforma fue sancionada por el presidente Gustavo Petro el 25 de junio de 2025, en un acto simbólico realizado en la Casa Museo Quinta de Bolívar en Bogotá. La ceremonia reunió a representantes del Gobierno, centrales sindicales, trabajadores de plataformas digitales, y aprendices del SENA. ¡Ahí estuvimos presentes como SINTRAENFI!
Ese mismo día, Petro derogó el decreto con el que había convocado una consulta popular sobre la reforma, acatando el fallo del Consejo de Estado que lo había suspendido.
Con la firma presidencial, la reforma se convierte oficialmente en ley de la República. Algunos artículos comenzarán a regir desde el 1 de julio de 2025, como los nuevos recargos y beneficios laborales.
Sí, aún hay tensiones: la reforma no fue perfecta. Propuestas como la licencia por salud menstrual o la jornada laboral de cuatro días no prosperaron. Pero este avance ya es irreversible. Estamos viendo cómo una ley comienza a reflejar lo que millones de trabajadores piden todos los días: respeto, protección y justicia. Este logro no es un regalo, es la voz firme de quien sostiene, de quien lucha, de quien no se resigna. Es la expresión del deseo de vivir con dignidad.





